Lunes. 20  de Mayo de  2019

“Saint-Hilaire y Owen al rescate (de Darwin)”

Información adicional

  • Fecha: 17/06/2015
  • Hora: 14.30 hs.
  • Arancel Socios: sin cargo
  • Arancel No Socios: $ 80

Daniel Blanco (UADER-UNL)

Presenta: Santiago Ginnobili

 


Hay solo dos requerimientos que cualquier “porción del mundo” debe cumplir con el fin de constituir una posible (potencial) aplicación exitosa de una teoría, a saber: (1) debe ser compatible con la teoría explicativa; y (2) tiene que estar suministrada por (una (o varias) teoría(s) diferente(s) de la teoría explicativa en cuestión (de modo de evitar auto-justificación, pues una teoría empírica no debería “crear” la parte del mundo que ha de explicar).

El problema que atacaremos aquí tiene que ver con el modo en que podría determinarse el conjunto de esas ciertas semejanzas con independencia de la Teoría del Origen en Común. Mientras que en OS las semejanzas que TOC explica son semejanzas homólogas, con posterioridad se identificó a las homologías como aquellas semejanzas debidas a un ancestro en común. En otras palabras, que la ancestría en común fuera la responsable para la producción de homologías (explicando así su presencia) y que las homologías se identifiquen sólo como aquello que la ancestría en común produce. Esto generó la sospecha de que el único modo de encontrar las semejanzas relevantes para TOC fueran aquellas donde TOC se aplicaba con éxito, lo cual es circular. 

 

Mostraremos un modo (independiente de TOC) para la identificación de las semejanzas pertinentes para ésta.

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